Maltrato Infantil

Cuando escuchamos hablar de maltrato infantil lo primero que nos imaginamos es un niño golpeado, asustado, el cual ha recibido una fuerte paliza o un castigo por algo que hizo mal, esperamos ver una huella física de un golpe o que él mismo nos relate cómo fue que alguien le pegó y lo maltrató.

Sin embargo, aunque el maltrato físico no deja de ser un problema de todos los días en todos los estratos socioeconómicos, existen también otros tipos de maltrato infantil que tal vez no sean tan fácilmente reconocibles, pero que causan igual y hasta mayor daño en los niños.

Uno de ellos es el maltrato de tipo psicológico, por el cual una persona de mayor edad (puede ser un hermano mayor, uno de los padres o un compañero de colegio), utiliza actitudes y conductas que deterioran la autoestima y la salud mental del niño, sin que esto signifique tocarlo físicamente. Ejemplos claros de maltrato psicológico son el asustar a los pequeños para que hagan o no hagan tal cosa, insultarlos cuando cometen errores o no logran hacer alguna cosa, burlarse de sus defectos o debilidades, avergonzarlos delante de otras personas o a solas, menospreciar sus juegos o sus fantasías.

El maltrato psicológico es ejercido por una persona que utiliza un poder especial ya sea porque es mayor en edad, porque es uno de los padres o también porque tiene un status (profesor, ama) para abusar del niño que, estando en desventaja no logra defenderse del ataque.

Comúnmente el niño no reporta este tipo de abuso como tal, especialmente si viene de parte de los padres, pero se puede observar que el niño se va sintiendo dañado, sometido, con poca iniciativa para defenderse, sumiso, con una autoestima sumamente dañada, lo cual a la larga puede formar una personalidad poco asertiva y poco sana.

Otro tipo de maltrato es aquel que, si bien es cierto no se produce por un ataque directo al niño, se da más bien por una negligencia o descuido de los padres o de quien lo cuida. Generalmente se trata de niños que se enferman de lo mismo, repetidas veces, que sufren accidentes variados, o que no reciben la más mínima atención por parte de los padres, lo cual desencadena una serie de carencias emocionales y físicas, que de no ser atendidas repercutirán en el futuro del niño.

Para los padres generalmente es difícil reconocer y asumir este tipo de maltrato ya que se responsabiliza al niño de las cosas que le pueden suceder y esto no necesariamente es verdad, ya que un niño, en proceso de crecimiento y desarrollo depende fundamentalmente del cuidado y dedicación de sus padres, y, sino, me pregunto yo: ¿la paternidad responsable no significa tener los hijos que uno puede alimentar, educar, cuidar, querer, ayudar, etc.?

Echemos un vistazo en nuestro hogar, no vaya a ser que sin querer estemos maltratando a nuestros propios hijos.

 


Maltrato infantil entre
las familias dedicadas
a la mendicidad;
algo común en nuestra sociedad.

 

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